Argentina estremece el mundo de los automóviles, de la mano de Chevrolet

En el mundo de los vehículos, sobre todo para la parte baja del continente Americano, es decir Suramérica, la región de la Argentina, siempre se ha mantenido a la cabeza en lo que a su producción, fabricación y ventas de autopartes se refiere.

Se trata de una industria que año tras año, emerge con mayor fuerza, garantizando empleo a cientos de personas, activando el aparato productivo nacional, creando modelos para la exportación a la vez que aumenta la competitividad de las empresas en cuestión.

Pero, lo que viene a ser un hecho de gran trascendencia, es que Argentina ha comenzado a fabricar sus propios motores, para vehículos creados y ensamblados en dicho país. Cuando en épocas recientes, esto se realizaba montando motores importados de México principalmente.

¿Cómo se logró dicha evolución? Pues Chevrolet, la marca de automóviles que pertenece a la compañía estadounidense General Motors y que fue fundada ya hace mas de 100 años, es la responsable de este avance, considerado por muchos, uno de los más importantes en los últimos 20 años, no sólo para Chevrolet sino para toda la industria automotriz argentina.

Y es que el proyecto en cuestión, denominado Fénix,  ha permitido posicionar a la marca entre las mejores y de mayor referente de la región, en tanto ha logrado crear, patentar y vender tanto para el mercado interno como externo un vehículo de producción netamente nacional, desde la carrocería hasta el motor.

La fabrica, ha dado un salto a la modernidad al incorporar maquinarias robotizadas en la fabricación de las partes, que a nivel mundial solo se encuentran en cuatro plantas más, a saber la de Tailandia, China, Polonia y Alemania.

Para el ojo desprevenido de cualquier lector, esto pudiese parecer una noticia más, de tipo económica, empresarial e incluso de la sección de automóviles, pero realmente, sienta un precedente en lo que se refiere a la proyección internacional que están logrando las industrias en Latinoamérica y más concretamente en Argentina.

Dado que los motores fabricados en la tierra de Gardel, van a tener como destinatarios países lejanos, más allá del Mercosur.