Tesla sigue dando de qué hablar en pleno siglo XXI, con sus invenciones

Nikola Tesla, considerado por muchos como uno de los más importantes y notables científicos, ingeniero mecánico, físico y eléctrico, de finales del siglo XIX y comienzos del XX, su mayor fama la obtuvo posterior a su muerte sobre todo en el campo electromagnético, toda vez que en vida, debido a su carácter visionario, se le adjudicó al adjetivo de Loco a este destacado hombre, que incluso llegó a trabajar con Alva Edison.

Pero, como comentaba en el titulo que encabeza estas líneas, en este siglo XXI, su nombre sigue dando de qué hablar. Aunque claro, no se trata precisamente de la persona en sí misma, sino en su legado y como su apellido sirve para denominar a una de las mejores empresas que actualmente se encargan del diseño, fabricación y producción de vehículos automotrices de tipo electico.

En principio, los vehículos de la marca Tesla, serian de tipo deportivos, tales como su caballo de batalla y con el que se dio a conocer, el  Tesla Roadster, posteriormente vendrían el Sport, el Modelo S, X y el Tesla Model 3. Su peculiar y más significativa característica, además de tratarse de vehículos de tipo eléctricos, es que no se fabrican en masas, sino que se elaboran previo pedido del cliente en base a sus requerimientos.

Ahora bien, los tiempos han cambiado y los requerimientos de la industria automotriz con ellos, y ya no basta con conseguir vehículos particulares eléctricos, sino que además, se buscan modelos más grandes y con fines mas utilitarios. Como por ejemplo, los camiones de carga.

En este sentido, ya la compañía Tesla, había mostrado hace un tiempo un diseño que aseguraba poseer una autonomía de 1900 kilómetros, por lo cual resultaría como una buena opción para transportar mercancía entre largas distancias, sin embargo, este diseño no ha salido aun de ningún fabricante.

En cambio, un nuevo prototipo promete competir en segmentos de carretera más cortos, se trata de un camión con autonomía de hasta 480 kilómetros. Y en realidad no apuesta a la autonomía al 100%, sino más bien a que funcionen bajo la modalidad de caravana en carreteras, donde uno servirá de guía, señalando el camino al resto de los camiones.

En resumidas cuentas, el futuro está cada vez más cerca en lo que a vehículos eléctricos de uso masificado se refiere.

Los vehículos del futuro ya están aquí y contrario a lo que pueda creerse no son eléctricos

Cundo actualmente, se ha masificado el uso de vehículos con motores a gasolina y diesel, es decir con dependencia de combustibles fósiles, para muchas personas, sobre todo en aquellos países en los cuales no se ha patentado ni comercializado, resulta una novedad toparse con vehículos autónomos, o impulsados por energía eléctrica, que en su mayoría, se obtiene de paneles de energía solar, o baterías recargables.

Pero, lo que muchas más personas desconocen, es que los avances tecnológicos no se toman vacaciones y están a la vuelta de la esquina, trayendo novedades casi a diario. Y es esto precisamente lo que sucede en el sector automotriz. En donde, ha salido a la luz una nueva tecnología capaz de desbancar al vehículo eléctrico, en relación a autonomía, fuente de poder e incluso en protección ambiental.

Se trata de los vehículos impulsados a base de hidrogeno. ¿Por qué no se había escuchado antes de ellos? Pues, ciertamente no son tan novedosos como pudiesen parecer. Los vehículos impulsados por una pila de hidrógeno, ya eran conocidos en el año 2008, cuando el FCX Clarity, empezó a comercializarse en Estados Unidos y Japón.

Ahora bien, el detalle que dejó atrás a estos vehículos y permitió que fuesen desplazados por los de tipo eléctrico, fue el gran trabajo que exigía extraer la fuente que alimentara  su pila, es decir el hidrógeno.

Y es que el hidrógeno es un elemento que no se encuentra solo en la naturaleza, sino acompañado de otros elementos, comúnmente en combustibles fósiles y en el agua. Ahora bien, extraer el hidrogeno, suponía un proceso complejo y costoso, en tal medida, que al extraerlo, no era rentable al consumidor comprar un vehículo de dichas características, por la razón única de ser “aparentemente amistoso con el ambiente”.

Ya que esta característica, también se encontraba en entredicho, pues en el proceso de fabricación, se liberaban grandes cantidades de CO2, que suponían una vía de contaminación ambiental, pese a que en el funcionamiento, el vehículo solo expulsará vapor de agua.

Ahora bien, investigadores de Massachusetts, han encontrado la manera de separar el hidrogeno del resto de los compuestos de forma económica, efectiva y ecoamigable. Se trata de dejar de lado el uso del paladio, y valerse de metales líquidos, en especial el grafito y el carburo de silicio.

Argentina estremece el mundo de los automóviles, de la mano de Chevrolet

En el mundo de los vehículos, sobre todo para la parte baja del continente Americano, es decir Suramérica, la región de la Argentina, siempre se ha mantenido a la cabeza en lo que a su producción, fabricación y ventas de autopartes se refiere.

Se trata de una industria que año tras año, emerge con mayor fuerza, garantizando empleo a cientos de personas, activando el aparato productivo nacional, creando modelos para la exportación a la vez que aumenta la competitividad de las empresas en cuestión.

Pero, lo que viene a ser un hecho de gran trascendencia, es que Argentina ha comenzado a fabricar sus propios motores, para vehículos creados y ensamblados en dicho país. Cuando en épocas recientes, esto se realizaba montando motores importados de México principalmente.

¿Cómo se logró dicha evolución? Pues Chevrolet, la marca de automóviles que pertenece a la compañía estadounidense General Motors y que fue fundada ya hace mas de 100 años, es la responsable de este avance, considerado por muchos, uno de los más importantes en los últimos 20 años, no sólo para Chevrolet sino para toda la industria automotriz argentina.

Y es que el proyecto en cuestión, denominado Fénix,  ha permitido posicionar a la marca entre las mejores y de mayor referente de la región, en tanto ha logrado crear, patentar y vender tanto para el mercado interno como externo un vehículo de producción netamente nacional, desde la carrocería hasta el motor.

La fabrica, ha dado un salto a la modernidad al incorporar maquinarias robotizadas en la fabricación de las partes, que a nivel mundial solo se encuentran en cuatro plantas más, a saber la de Tailandia, China, Polonia y Alemania.

Para el ojo desprevenido de cualquier lector, esto pudiese parecer una noticia más, de tipo económica, empresarial e incluso de la sección de automóviles, pero realmente, sienta un precedente en lo que se refiere a la proyección internacional que están logrando las industrias en Latinoamérica y más concretamente en Argentina.

Dado que los motores fabricados en la tierra de Gardel, van a tener como destinatarios países lejanos, más allá del Mercosur.